En todo proyecto ERP debemos recordar algo esencial: trabajamos con personas, y cada una aporta no solo sus conocimientos, sino también su carácter. En algunos casos, ese carácter puede ser especialmente complejo: egocentrismo, exceso de detalle obsesivo, necesidad constante de buscar culpables externos o querer ser siempre el protagonista. Estos perfiles existen tanto en clientes como en proveedores y, cuando ocupan un papel clave, la gestión del proyecto se vuelve especialmente desafiante.
El desgaste es mayor cuando la persona difícil está en el lado del cliente y es alguien con peso, como el CEO o el responsable que eligió el ERP. En esos casos, el proyecto puede convertirse en una carrera de obstáculos si no se gestiona adecuadamente la forma de interactuar.
¿Qué se puede hacer? La mejor estrategia es identificar y avisar desde el inicio si existen perfiles así en el cliente (en el proveedor es más fácil: basta con pedir el cambio de Jefe de Proyecto o de Consultor). Si se conocen de antemano estas particularidades, el proveedor puede adaptar su enfoque y diseñar tácticas de comunicación que permitan avanzar sin enfrentamientos directos.
También suele ser necesario dedicarles más tiempo, atención y protagonismo. Aunque no siempre sea lo más eficiente, demostrar cariño y flexibilidad es clave para mantener la relación y asegurar que el ERP se consolide en la organización durante los próximos años.
En definitiva, gestionar caracteres difíciles no es evitar el problema, sino anticiparse, adaptarse y redirigir inteligentemente la situación para no poner en riesgo el éxito del proyecto.
